A su gira europea le sigue otra por América Latina que acaba de comenzar en Chile, pasará por Buenos Aires y llegará a Montevideo este sábado en el marco del ciclo Marea (mujeres y disidencias de la música y el audiovisual), que organiza Sala Zitarrosa y que va por su sexta edición. “Hemos tenido un recibimiento hermoso con mucho amor por parte del público chileno”, anticipa la artista española Rita Payés.
“La verdad es que estar de gira no siempre es ameno y últimamente me genera muchas dudas. A veces cuesta encontrarle el sentido”, admite, y agrega: “Viajar rodeada de mi gente y sintiéndonos así de bien recibidos se convierte en un regalo”. A su confesión no le faltan fundamentos: un temprano inicio como música profesional, la acumulación de actuaciones continuadas durante los últimos diez años, compromisos con dos familias -la propia y la de su escuela de jazz-, popularidad sostenida y colaboraciones con artistas consagrados como el madrileño C Tangana y el estadounidense Jon Batiste, entre muchos otros. A la ecuación hay que agregarle una voluntad algo alejada de los sueños de estrella musical y un talento de los que pueden prescindir del esfuerzo a la hora del lucimiento.
Sus tres discos preferidos dicen bastante de su estilo: “Supongo que podría escoger Lady in Satin de Billie Holiday, Construção de Chico Buarque y quizás The Individualism of Gil Evans, de Gil Evans. A todos ellos los ubico como máxima inspiración. Jamás me canso de escucharlos y son de una riqueza musical extrema”, dice.
Payés nació hace 26 años en el municipio Vilassar de Mar, de Cataluña. Al influjo de sus progenitores músicos y la permanente banda sonora de su casa se hizo trombonista y luego perfeccionó su técnica en el instituto barcelonés IEA Oriol Martorell y como integrante de la Sant Andreu Jazz Band, una orquesta dirigida por el saxofonista Joan Chamorro.
Junto a él grabó sus primeros dos discos de forma colaborativa a base de estándares del jazz y clásicos del género, la bossa nova y el bolero, y su performance fue la de una prodigio de tono original. En Joan Chamorro presenta Rita Payés (2015) interpreta con particular ingenio “Lágrimas negras” y en Lua Amarela (2016) vuelve a destacarse en “Flor de Lis”, entre otras.
Con una sonoridad menos recargada editó otros dos álbumes, pero ahora junto a su madre, la guitarrista Elisabeth Roma. En Imagina (2019) se apoya en versiones acústicas y en Como la piel (2021) su voz también se acerca al flamenco y se permite probar con sus propias composiciones.
A Sala Zitarrosa viene con un show basado en su último trabajo, De camino al camino (2024). Para convencerse de ir a verla, se puede ir directo al comienzo de su participación en el ciclo Tiny Desk y escuchar “El Cervatillo”.
Los firuletes de su voz fluyen como un pincel sobre el lienzo entre la instrumentación de vientos y percusión, un color de raíz española, un desenfado muy propio y un aire gitano. “Voy camino al camino / No hay parada, no hay destino”, escribió en lo más parecido a un estribillo. “Creo que el hecho de tocar un instrumento influye mucho en cómo una se pueda integrar en una banda. No voy a negar que hay muchísima dedicación, pero siempre he vivido la música como un juego y la interacción, la acción/reacción y la equivocación siempre son bienvenidas”, explica sobre su estilo vocal.
Su más reciente trabajo discográfico tiene otras pausas obligadas. “Transformará” es casi una suite cinematográfica que pasa por varios climas siempre encima del jazz, “Benvingundes” es una pieza nocturna en catalán y algo experimental guardada entre otras canciones más bailables y en el bolero jazzeado de “Alma en vilo” entrega su mejor texto: “Tengo / lo que tengo / y vivo el tiempo / como un mar / sin costados ni caudal / sin certeza y sin final / cantarle al porvenir de los años / una vez más”.
Entre el silencio y la música
El agobio que la hace dudar del sentido de sus giras es más general o eso transmite en su genuino intercambio con la diaria. Sobre esas melodías que uno puede cantar de memoria mientras ordena cosas en su casa, ahora dice: “Son muchas las que te quedan marcadas en las entrañas. A veces me gustaría sacarme las canciones de encima un rato y probar qué se siente el silencio en la mente, si es que eso es posible”.
Desde que fue madre, dice, Payés tampoco tiene demasiado tiempo libre para “mirar una película con presencia”, aunque marca la excepción en los libros, con los que puede engancharse más profundamente. Si se trata de su música, afirma, su lugar de conexión primordial sigue siendo el escenario, al que define como un espacio sagrado. Y la canción que ya escribió, pero que aún no conocemos, revela: “Es una ofrenda a la vida y a la muerte”.
Rita Payés presenta De camino al camino. Sábado a las 21.00 en Sala Zitarrosa. Entradas desde $ 800 a $ 1.800 en Tickantel.
Buenos Muchachos en el Teatro de Verano
Luego de tres años y medio, Buenos Muchachos vuelve a subirse a un escenario. La banda liderada por Pedro Dalton dio el viernes un show en el Teatro de Verano y repetirá este sábado a las 21.00. Las entradas van desde $ 1.600 a $ 2.400 y se consiguen por Tickantel.
Milo J en el Antel Arena
El cantante y compositor argentino Milo J brindará este sábado a las 21.00 su segundo show en el Antel Arena, en el marco de la gira de presentación de su último disco, La vida era más corta (2025). Las entradas se consiguen por Tickantel y van desde $ 1.800 a $ 3.100.