De más
- Tener una banca de diputada en la que aterrizar después de que te echen de tu trabajo.
- Inmolarse para fortalecer al gobierno.
- Luchar tanto que se te pase la parte de pagar los impuestos.
- Tener repuestos de sobra por si echan a alguien de tu sector.
- Tomarse el tiempo para llegar a la decisión correcta.
- Los candidatos colorados a la Intendencia de Rivera que andan a las piñas y le ponen un poquito de picante a una campaña que viene medio chaucha.
- Que los hinchas de los cuadros grandes se conformen con que el otro está peor.
- Dejar la presidencia y que las mismas empresas que te llevaron a ganar las elecciones te tiren un currito para los próximos cinco años.
- Que cada semana aparezca un cagador nuevo para poder burlarte de la adoración a los empresarios.
- Buscar información sobre ese cagador y que siempre termines en el sitio de Forbes Uruguay.
- Vivir cerca del tipo que se quedó con tus ahorros y no tener que gastar plata en boleto para ir al escrache.
- Estar cagado hasta las patas ante la perspectiva de que metan a otro papa zurdo.
- Las comidas de olla que no te dan gases.
- Amar tanto a Dios que te ponés de buen humor cuando muere su representante en la Tierra, quien, según vos, no lo representaba bien.
De menos
- Que manden justo al Boca Andrade a defender a Cairo en los programas de radio.
- Tener tantas prioridades que te olvidás de hacer un trámite.
- Que el regalo de un terreno genere tantas complicaciones.
- Tener tu propio asentamiento en tu casa.
- No darte cuenta de que si tanta gente desaprueba la gestión de la IM pero igual va a votar al FA, el problema es que prefieren cortarse un huevo antes que votarte a vos.
- Reírte de que la ministra de Vivienda y Ordenamiento Territorial no tenía regularizada su casa, pero acordarte de que cuando eras director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto te cagaron con una estafa piramidal de manual.
- Caminar por Copacabana sintiéndote millonario y de pronto cruzarte con tu compañero de oficina que, al igual que vos, es un pelagatos que pudo viajar a Brasil únicamente porque está baratísimo.
- Tener un papable uruguayo pero que sea tan facho que hinches por cualquier otro.
- Ser Lacalle Pou y pasar de reunirte con Joe Biden y Felipe VI a reunirte con Jorge Gandini y Graciela Bianchi.
- No poder hacer chistes sobre la remontada histórica de Defensor Sporting contra Peñarol porque al 95% de los lectores les chupa un huevo el básquetbol.