Una amplia sonrisa y sus dos manos saludando al papa Francisco es una de las tantas fotos que adornan el despacho del diputado del Partido Nacional (PN) Rodrigo Goñi, y que tendrá que descolgar el 1° de marzo, para mudarla del edificio Anexo al Palacio Legislativo, en donde está el holgado despacho del presidente de la Cámara de Representantes.

En el primer año del actual período legislativo, la cámara baja estuvo comandada por el diputado frenteamplista Sebastián Valdomir; en 2026, es el turno de que la presida la oposición. Las fichas cayeron en Goñi, por ser el primero de la lista más votada del PN en Montevideo, la de Espacio 40, liderada por el senador Javier García, que también está junto a él –y el expresidente Luis Lacalle Pou– en las fotos del despacho. Antes de que se mude de oficina y asuma como presidente de Diputados, Goñi conversó con la diaria.

¿Cómo viste este primer año parlamentario del nuevo gobierno del Frente Amplio?

Errático y desenfocado. El gobierno apareció desde el vamos muy enfocado en descalificar lo anterior; ese fue mi gran reproche. Desde el ministro de Economía [Gabriel Oddone], que vino a decir poco menos que hubo un “carnaval electoral”, pero no es cierto. Tanto no es cierto que todos los buenos resultados que está dando la economía del país en 2025 sabemos que vienen de 2024; no se hace un año de economía bueno si no viene de atrás. En el primer año de un gobierno uno siempre espera que traiga un plan, pero en ningún área trajo un plan. Todas las primeras comparecencias [del oficialismo en el Parlamento], como en la rendición de cuentas, estuvieron enfocadas en descalificar, pero un gobierno tiene que venir a gobernar. En el presupuesto tampoco se trajo un plan de gobierno.

Sin embargo, el PN votó el presupuesto en general, algo que el FA no hizo en el período pasado.

Porque el PN tiene en su ADN el criterio de la gobernabilidad. Este señor que tengo ahí [señala una foto de Wilson Ferreira Aldunate sobre una pared de su despacho], que es el primer líder de la restauración democrática, grabó a fuego que lo primero es la gobernabilidad del país. Por supuesto que el PN siempre fue muy claro con que no estaba dispuesto a determinadas medidas, que llevan a mayor carga tributaria, por eso nos opusimos. Y también nos opusimos a las facultades exorbitantes del Estado que terminan erosionando los derechos de las personas, como cuando se le quería dar un poder exorbitante a la DGI, que fue uno de los temas más polémicos. Pero el gobierno encontró, para algunas de estas medidas, los votos en Diputados, que es donde la oposición tiene la posibilidad de rechazar determinadas tendencias del gobierno. A veces pudimos; la mayoría de las veces, estas medidas contaron con los votos.

Varios legisladores de la oposición comentaron que les sorprendió que Cabildo Abierto (CA), ya en la primera rendición de cuentas de este período, votó algunos artículos importantes con el gobierno. ¿A vos también?

Me sorprendió. Sobre todo porque te diría que el 99,9% de los votantes de CA –en este país nos encontramos todos– no estaban de acuerdo con que CA votara. Entonces, me sorprende porque claramente la expresión popular de los votos de CA no iba por ahí. Uno vivía todos los días la sorpresa de los votantes cabildantes por estas decisiones.

Algunos dirigentes de CA, empezando por su líder, Guido Manini Ríos, dijeron que como oposición no tiene sentido formar parte de la coalición, y ningún representante de ese partido estuvo en las reuniones de coordinación de la coalición de 2025.

La coalición, como todo acuerdo y relación, tiene dos partes: no podemos echarle toda la culpa a CA, nosotros también tendremos alguna responsabilidad. Tenemos claro que lo hemos intentado, quizás no en forma suficiente, porque hasta ahora no hemos logrado hacer entrar a CA a la coalición. Esta coordinación, que comenzamos el año pasado, todos estamos dispuestos a profundizarla, y los votantes están reclamando una mayor coordinación, incluso también en lo que mañana puede ser una traducción electoral. Nosotros tendremos que hacer todo lo necesario para que CA vuelva a estar en la Coalición Republicana, coordinando, no solamente a nivel parlamentario, sino también en las demás acciones.

¿Qué pueden hacer ustedes para seducirlos?

Siempre hay que mostrar proyectos de futuro en común, y para CA es con la Coalición Republicana, por el bien de CA y de la coalición. Si la coalición quiere, en el corto plazo, hacer la mejor oposición –en el buen sentido–, necesita que CA esté adentro; y para nosotros, pensando en el próximo período, es muy importante que CA integre activamente la Coalición Republicana.

Hablando de CA: el último proyecto de ley que presentaste formalmente en la cámara, en diciembre, fue el de prisión domiciliaria para mayores de 70 años. En la exposición de motivos señalás que tiene su antecedente en la iniciativa promovida en el período anterior por los entonces senadores cabildantes Manini Ríos, Guillermo Domenech y Raúl Lozano. ¿Por qué no apoyaron ese proyecto en el período pasado? La coalición tenía la mayoría.

Hubo dos razones. La más importante –y por la que tampoco yo, que era un legislador del gobierno, la puse a votar– es que había dudas sobre si esa era la mejor fórmula. Incluso –y lo tengo en mis mails y Whatsapp–, referentes importantes de quienes impulsaban esa solución decían “cámbienla, es mejor no votar”, por cómo estaba redactada. Porque la decisión siempre quedaba a cargo del fiscal y del juez, y como la Fiscalía venía en contra de la prisión domiciliaria… La segunda razón es que algún legislador todavía tenía dudas. Yo participé en ese proceso final, parlamentariamente, nunca estuve ligado a esos temas ni a esos reclamos.

¿Y qué pasó en 2025, que decidiste presentar un proyecto en la misma línea?

Me quedó que el Parlamento no se expresó sobre un tema que es relevante y sigue estando en la preocupación pública. La mejor prueba de eso es que el presidente de la República, [Yamandú Orsi], fue a hablar sobre el tema con el presidente de la Suprema Corte de Justicia. Es un tema que sigue preocupando y generando heridas, porque vemos a una persona con un tumor que no pudo ir al velorio de un hermano… Indudablemente, esas situaciones son incomprensibles, y más de venganza que de Justicia; entonces, presentamos un proyecto bien simple. Yo ofrezco una fórmula que realmente sirva para resolver el tema y que el Parlamento resuelva.

¿Vos pensás que todos los militares presos por delitos cometidos en la dictadura están recluidos injustamente?

¡No conozco a ninguno! ¡No conozco los casos! ¡No he estudiado nunca un caso!

¿Entonces?

Pero son hechos que han estado todos los días en la opinión pública, se conocen, salen en los diarios. Y prueba de ello es que el presidente de la República le pidió al presidente de la Suprema Corte de Justicia que tome cartas en el asunto.

¿Qué te interesa impulsar puntualmente desde la presidencia de la Cámara de Diputados en 2026?

La prioridad absoluta es la transformación tecnológica, que es necesaria, central y urgente, si queremos afrontar todos estos cambios de la forma más democrática y justa posible. Hoy la revolución tecnológica está liderada por la inteligencia artificial, pero es múltiple. ¿Por qué hoy el mundo está restringiendo el uso del celular en los niños? Porque las pruebas científicas demuestran que la lógica algorítmica es adictiva y lleva a daños en el crecimiento de los niños, en la mecánica funcional del cerebro, etcétera. Ante esta evidencia, se van tomando medidas legales. Aparte, cada vez más los países se van dando cuenta de que ahora el espacio de la ciencia, la innovación y la tecnología es determinante para la competitividad básica. Es decir, las empresas que hoy no tengan una integración intensiva y adecuada de tecnología marchan; y un estado que no responda a la ciudadanía, que exige esas herramientas, va a generar malestar.

¿Cómo bajás todo eso a tierra con proyectos concretos?

Vengo proponiendo –sin éxito– la conformación de una comisión bicameral para abordar cuatro o cinco marcos legales, y empezar a regular cosas concretas. Por ejemplo, el tema de la restricción del uso de dispositivos. Hay un proyecto desde hace un año [del diputado colorado Maximiliano Campo], pero no se ha abordado. Porque tiene que haber un ámbito especial, que debe ser multiactor. Todos estos temas tienen que ser abordados en un ámbito adecuado, que va a ser la comisión bicameral, y si no, la vamos a conformar en Diputados. Ya hablamos con la academia, el sector público y el PIT-CNT, para abordar con urgencia ciertas reglas en cuestiones concretas como esta, que necesitan una resolución ya. ¿Qué les vas a decir a los niños, si está la evidencia de que el libre uso [de celulares] les hace un daño enorme? ¿Vamos a esperar uno, dos o tres años y después hay un daño irreparable? No.

La inteligencia artificial, el uso masivo de celulares, las redes sociales, etcétera, ya tienen sus años. ¿Por qué no encararon esto que proponés en el gobierno anterior?

Yo fui de los que reclamaba mucho más, y creo que se podría haber hecho mucho más, pero hubo una emergencia sanitaria que se llevó buena parte. La otra razón es que el gobierno anterior priorizó un paquete legislativo, que básicamente fue en la [ley de urgente consideración] LUC y la reforma de la seguridad social, que podrían haber llevado 15 años y se hizo en cinco. Pero también todo lo que estoy nombrando está eclosionando en 2025. ¿Cuál fue la primera prohibición de redes sociales para menores? Fue en diciembre de 2025 [en Australia]. Más vale tarde que nunca, pero es urgente. El centro de la agenda parlamentaria de 2026 tiene que ser la transformación tecnológica, en cuatro o cinco marcos regulatorios clave: marco general, ciberseguridad, plataformas y ley de ciencia, innovación y tecnología.

¿Quedaste conforme con el documento de autocrítica sobre la derrota en el balotaje de 2024 que hizo el directorio del PN?

No. Porque, por ejemplo, la falta del abordaje de la cuestión tecnología no está, y creo que el partido tendría que haber ofrecido, dentro de las soluciones del segundo piso, un espacio enorme para la transformación tecnológica. Ese es un tema que no es solamente para el desarrollo del país... El PN por ahora está salvado con el liderazgo indiscutido de Lacalle Pou y su proyección local e internacional: ya buena parte de los uruguayos –incluso, frenteamplistas– dice que va a ser el [próximo] presidente. Pero el PN no debe dejar la renovación generacional. Tenemos alcaldes que ya se destacan a nivel nacional, como Matilde Antía [del CH], en Montevideo; y en el interior, el presidente de los alcaldes, Joaquín Gómez [de Dolores]. Pero la otra gran renovación es que el PN tiene que adaptarse a la era de la inteligencia artificial. Por supuesto que uno sigue defendiendo la relación personal y la recorrida de los lugares, pero no se puede desconocer que hoy la inteligencia artificial y las redes están modificando las dinámicas del debate público.

Atrás tuyo, en la pared, tenés enmarcada la portada del programa de Ferreira Aldunate para su candidatura a la presidencia de 1971, Nuestro compromiso con usted. En ese documento se hablaba, entre otras cosas, de reforma agraria y nacionalización de la banca. ¿Qué queda de eso en el PN?

Su innovación. Aunque era una innovación que no sé si era la mejor, en ninguna de las dos grandes banderas que mencionaste, pero muestra un espíritu del PN que siempre está innovando. ¿Dónde se refleja el espíritu innovador? En Luis Lacalle Pou, que es el símbolo de esa renovación y del espíritu de innovación partidaria que tuvo Wilson en 1971.