Para Agamben (y su pléyade), el origen de todo lo que está ocurriendo es una simple gripecita (como afirmaron Bolsonaro y Trump). Y esta gripe funcionaría como excusa o “pretexto ideal” para controlar a la humanidad.
Identificar y prevenir el daño evitable es el paradigma de toda actividad humana y es la primera obligación ética de quien tiene la responsabilidad de gobernar.
Esta debilidad parlamentaria puede terminar convirtiendo las facultades constitucionales de control democrático que tiene el Congreso en instrumento de revancha e inestabilidad política.
Resulta necesario desarmar discursos, analizar sus falsas transgresiones y evidenciar que aquello que se presenta como “incorrecto” puede no ser más que una posición reaccionaria.