La misa cannábica es tanto una charla panel como una “fumata” (como le decían los ministros del Interior en los 90) en la que jóvenes –y no tanto– con rastas o camisas de agroboy escuchan reggae bajo el sol de una tarde de diciembre en Montevideo. Jardineros de cannabis, cultivadores, jóvenes entusiastas de la ganja, empresarios de España y Holanda con tatuajes y zapatillas de base amplia, gorra deportiva, cool dressing y jeans rasgados se mezclan entre termo, mates y riñoneras con una chala verde. Estarán algunos de los grow shops de la ciudad, habrá stands, bebidas frías, vitrinas y escaparates. Plantas de marihuana, claro, y todo el mundo que las rodea en Montevideo y en alrededores regionales. Carritos de bebés y turistas. Tipos fumando extracciones variadas, puestos con jugos y glotonería de fast food truck para el bajón, la voracidad que vive quien fuma y come. Fasitos por todos lados, obviamente. Stands que venden tanto una lamparita de sodio de 400 watts para el jardín interior como mezclas de tierra para tal y cual fase del crecimiento de la planta. Es la Expo Cannabis.

Desde el viernes y hasta el domingo de la semana que viene, de 14.00 a 22.00, la Expo Cannabis vuelve al Latu (Avenida Italia y Bolivia). Reunión de interesados en todo lo relacionado con la marihuana, el evento era impensable hace tan sólo una década, cuando había que fumar a escondidas. Ahora, en cambio, tenemos cosechas gourmet y el porro también puede ser catado. Incluso hay quien se apaña y hasta levanta muros de cáñamo, aunque falta para construir una casa entera del material.

Expo Cannabis es tanto un mercado agrícola del cannabis como un debate político. Por eso, entre otras cosas, habrá una carpa de cultivo con talleres varios. Por ejemplo, para aprender qué es eso del sistema endocannabinoide que todos tenemos dentro, cuáles son sus funciones y qué regula o modula. Jardineros estrella hablarán de cómo hacer abonos orgánicos, otros de cultivo orgánico; otros importaron una cañamiza para hacer ladrillos de cáñamo en vivo y directo y aprender la técnica.

A los que les duela algo podrán ir al consultorio de medicina cannábica, en el que las doctoras administrarán las expectativas de crecientes porciones de abuelas y niños, madres y padres interesados en ver si este, aquel o el otro dolor se les puede ir con el santo aceite del ahora milagroso cannabis.

Habrá también un taller de testeo de otras sustancias. Los activistas de Imaginario 9 van a estar todo el sábado haciendo pruebas a las drogas que se venden en los kioscos “ilegales”. Es decir, no se trata de llevar el cogollito propio al testeo, sino otras cosas fuera del circuito legal.

Las actividades son muchísimas –se trata de un evento que incluye un coloquio internacional, la Cannabis Conference, con expertos de la región y el mundo– y el programa completo se puede consultar en www.expocannabis.uy.

La expo es una de las pocas actividades “cannábicas” que reúne a todas las tribus: las que vienen de afuera y aprovechan a probar nuestras playas, las que hacen del cannabis un negocio, las que hacen de la planta una fiesta.

Por si fuera poco, será una buena chance de escuchar de primera mano lo que diga el gobierno. Hablará el prosecretario de Presidencia y presidente de la Junta Nacional de Drogas, Juan Andrés Roballo, y habrá debate con diputados opositores. Seguramente el público tenga algo para decir. Seguramente el público tenga algo para fumar.