Una de las últimas noticias que dejó la misión oficial a China encabezada por el presidente, Yamandú Orsi, es la intención de Uruguay de solicitar el ingreso a la Asociación Económica Integral Regional (RCEP, por sus siglas en inglés), el acuerdo de libre comercio más grande del mundo, que concentra el 30% de la población mundial y del producto interno bruto global.
“Lo que está planteando el presidente es mirar hacia adelante, seguir buscando caminos de apertura comercial, pensar en esta parte del mundo que es decisiva para nosotros”, sostuvo el ministro de Relaciones Exteriores, Mario Lubetkin, en una rueda de prensa desde Shanghái, en el último día de la visita oficial, en la que se firmaron más de 30 acuerdos, Orsi mantuvo una reunión bilateral con su par chino, Xi Jinping, y en una declaración conjunta destacaron “su aspiración de un próximo inicio de negociaciones para un acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y China”.
Si bien no formó parte de declaraciones oficiales, el anuncio de que Uruguay solicitará ingreso al RCEP lo hizo el presidente durante el almuerzo que organizó la Unión de Exportadores del Uruguay en Shanghái, ante representantes del sector privado, según informó Telenoche y confirmó a la diaria la vicecanciller Valeria Csukasi. Lubetkin señaló que, por el momento, el escenario es de “esperanza, análisis y evaluación”, y así lo quiso plantear Orsi al empresariado, “como una reflexión en un proceso”.
Csukasi indicó que el tema estuvo presente en las reuniones preparatorias de alto nivel, así como también en conversaciones con el ministro de Comercio chino, Wang Wentao. La vicecanciller señaló, además, que “es algo que nos han sugerido varios países miembros del acuerdo”, y afirmó que la solicitud de adhesión “seguro” podría concretarse este año.
El RCEP reúne a 15 economías de Asia y Oceanía, con algunas de las cuales Uruguay ya mantiene acuerdos de cooperación o con las que se encuentra en proceso de negociación. Lo integran los países miembros de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Asean) –Birmania, Brunéi, Camboya, Filipinas, Indonesia, Laos, Malasia, Singapur, Tailandia y Vietnam–, con la que Uruguay firmó en julio un Tratado de Amistad y Cooperación; más China, Corea del Sur, Japón, Nueva Zelanda y Australia. Siete de estos 15 países integran, a su vez, el Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP, por sus siglas en inglés), al que Uruguay está en vías de adhesión. Además, con Singapur, el 1° de marzo entra en vigencia para Uruguay el acuerdo entre ese país y el Mercosur.
El acuerdo prevé la adhesión de nuevos miembros. Hong Kong, Sri Lanka, Chile y Bangladesh han manifestado su interés en incorporarse al bloque. India, que se retiró de las negociaciones en noviembre de 2019, cuenta con un régimen de adhesión especial, por vía rápida, en caso de que decida reincorporarse.
“¿Por qué no pasar a pensar en un eslabón superior, visto los resultados extraordinariamente positivos que hemos tenido en la actualidad?”, dijo Lubetkin al destacar la relación de Uruguay con varios de los países que integran el RCEP.
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El vínculo con el CPTPP
El RCEP entró en vigor para la mayoría de los países miembros en 2022, dos años después de la firma del acuerdo, cuya negociación llevó ocho años y requirió 31 rondas. La competencia entre China y Estados Unidos en torno a los tratados RCEP y CPTPP –originalmente TPP–, respectivamente, estuvo en el origen de esta asociación. Bajo la administración de Barack Obama, ambos países compitieron “por ver quién lograba cerrar primero esos megabloques, que tenían un alcance más bien geopolítico y ya no solo económico-comercial”, explicó a la diaria el doctor en Relaciones Internacionales Ignacio Bartesaghi.
Aunque Estados Unidos logró cerrar primero el TPP, en 2017, durante su primer mandato, Donald Trump se retiró del acuerdo y, antes de que el CPTPP entrara en vigor, se concretó el RCEP. Bartesaghi señaló que se trata del “acuerdo más importante a nivel internacional”, entre otras razones, porque constituye “una asociación estratégica, nada más y nada menos, entre China, Corea del Sur y Japón”.
La asociación incluye acuerdos sobre comercio de bienes, comercio de servicios, inversión, cooperación económica y técnica, propiedad intelectual, competencia, comercio electrónico, y pequeñas y medianas empresas, entre otros aspectos. En materia arancelaria, el acuerdo contempla la eliminación de aproximadamente el 90% de los aranceles vigentes en un plazo de hasta 20 años tras la ratificación plena del acuerdo.
Bartesaghi valoró como muy positivo que Uruguay pudiera ingresar y, “en un mismo movimiento, tenga un acuerdo comercial con China, que es su principal socio comercial en bienes, Corea del Sur, Japón, pero además sume el sudeste asiático, con el cual está intentando acercarse a algunos miembros a través del CPTPP”.
No obstante, el especialista expresó cautela y advirtió que “no nos tenemos que distraer con todo y al mismo tiempo”. En primer lugar, marcó que el tema no formó parte de la declaración conjunta y que “el apoyo de China no ha sido oficial”, al menos públicamente. Csukasi apartó el foco de que el ingreso dependa del “visto bueno de China”, ya que “el RCEP involucra a 15 países y no depende del visto bueno de uno”.
En segundo lugar, Bartesaghi consideró que Uruguay debe “cerrar procesos”. En ese sentido, apuntó que tiene que incorporar el acuerdo Mercosur-Unión Europea, que aún no ha sido enviado al Parlamento para su ratificación, a diferencia de lo ocurrido en los demás países del bloque sudamericano.
Por otro lado, debe concretarse la adhesión al CPTPP. El especialista planteó la interrogante de si sumar otro proceso de ingreso de Uruguay a un acuerdo no podría acarrear consecuencias en el Mercosur. “La pregunta es: ¿cómo estás manejando esto con Brasil? Porque de lo que yo tengo miedo es que todo, al mismo tiempo, después genere una traba de parte de Brasil”, señaló.
“Son un montón de excepciones [a lo que permite el Mercosur] de una dimensión económica brutal, porque el CPTPP implica cerrar muchos acuerdos al mismo tiempo, con economías y países importantes”, dijo Bartesaghi. “Y ahora le querés sacar una excepción mayor. ¿Esto está estratégicamente evaluado? Esa es mi pregunta”, agregó. “No hay que salir a las corridas, hay que evaluar todo, hay que entender por qué se está dando este paso, hay que entender que este paso no perjudique ni genere tensiones contra el CPTPP, que es lo que tenés en curso”, afirmó.
El comercio de Uruguay hacia los países del RCEP
Un artículo del Instituto Nacional de Carnes de 2020 –cuando se firmó el RCEP– daba cuenta de que el acuerdo “podría perjudicar las exportaciones de carne bovina de Uruguay por el aumento de la eficiencia comercial intrabloque”.
En términos arancelarios, “en la medida en que no hay reducciones adicionales de aranceles para la exportación de carne australiana y neozelandesa”, el acuerdo “no significa un perjuicio adicional a las exportaciones de carne uruguayas”, que, además, son relativamente bajas hacia los mercados de la Asean. No obstante, “el potencial impacto radica en la homogeneización de las reglas de origen para todos los países miembros del bloque” y la “simplificación de los procesos aduaneros, que aumentará la velocidad de despacho de bienes perecederos dentro de las seis horas siguientes al arribo”, señalaba el organismo estatal.
De esa forma, se advertía que la flexibilización de los procesos podía reducir los costos de exportación de Australia y Nueva Zelanda, grandes exportadores de carne, “aumentando la brecha de costos de los exportadores fuera del acuerdo”.
Bartesaghi señaló que el comercio de Uruguay con los países del RCEP está “fundamentalmente concentrado en China”, el principal destino de los productos uruguayos. A su vez, existe “un comercio histórico bastante poco dinámico” con Japón y Corea del Sur, y “alguna corriente interesante que empieza a darse con Vietnam”. En tanto, con el resto de los países del sudeste asiático el nivel de intercambio resulta “sorpresivamente bajo para un país como Uruguay”, y con Australia y Nueva Zelanda, dado que no se ha generado “una lógica de cooperación para atender el mercado asiático”, se trata de mercados competidores, puntualizó.
“Las dificultades del comercio con esta región del mundo están asociadas a que no tenés acuerdos” y a que “los que realmente exportan productos parecidos a vos tienen acuerdos”, señaló. En ese sentido, sostuvo que Uruguay tiene un enorme potencial en mercados como Filipinas, Tailandia e Indonesia, así como posibilidad de mejorar el comercio en Japón, Corea del Sur y China, donde aún se pagan aranceles que limitan determinadas corrientes de exportación, por lo que un acuerdo “permitiría pensar en una expansión de tu industria, fundamentalmente”.