Ya había caído el sol en el barrio Malvín, pero a pesar de eso, sobre la calle Michigan había un movimiento especial. Era jueves, pero muchos vecinos decidieron salir de sus casas y otros hicieron una parada antes de llegar. La cita era en el comité de base Los Malvines, de la coordinadora L, y allí los esperaba la viceministra de Relaciones Exteriores, Valeria Csukasi. Los puntos en el menú eran varios y el contexto del intercambio suponía una multiplicidad de condimentos.
En las horas previas al encuentro, permanecían en la agenda mediática resabios del informe que el presidente Yamandú Orsi había brindado ante la Asamblea General. En ese marco, el afiche de la actividad publicado en las redes del comité prometía abordar la “política exterior del gobierno”. Afuera del local varias personas, y dos banderas, una de Cuba y otra de Palestina, daban señales de preocupaciones latentes. También se sumaba un cartel que señalaba “solidaridad con el pueblo cubano, recibimos medicamentos no vencidos para enviarlos a Cuba”.
Con ese ambiente, pocos minutos después de las 20.00, comenzó la exposición de Csukasi. Micrófono en mano y de pie durante toda la instancia, la jerarca decidió dar inicio al intercambio por los desafíos de 2026 para el país en su rol en distintos mecanismos multilaterales. “¿Y por qué nos agarran la presidencia del Consenso de Brasilia al mismo tiempo que la de la Celac [Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños]?”, comenzó preguntando, para responder: “Para mantener a esa Sudamérica unida, que está bastante dividida y que viene bastante golpeada en diversos aspectos”.
En ese marco, y luego de contextualizar las características de los mecanismos, también recordó que durante la segunda mitad del año el país deberá asumir la presidencia pro tempore del Mercosur. Por último, resaltó que a esto se le debe sumar también la presidencia del G77 + China, lo que definió como el grupo que “reúne a todos los países del Sur global” y que tiene “una actividad enorme en el ámbito de las Naciones Unidas”.
Uruguay en 2026: ¿por qué “cautela” y “prudencia”?
Luego de profundizar en cada uno, Csukasi planteó que en todos los organismos que el país presidirá durante 2026 –Mercosur, Consenso de Brasilia, Celac y G77– el propósito tiene que ser “exactamente el mismo”: tratar de “mantenerlos vivos”, dado que son “relevantes” para la “agenda progresista y “no tienen sustitutos”. Puntualizó además que su “desaparición” impondría la exposición a “otras realidades”.
En conclusión, la jerarca reconoció que sabe que asumir ese compromiso de velar por la permanencia de estos espacios “va a ser lo más difícil de entender” en los meses “que se nos vienen”. “Si quien coordina o preside esos grupos es el primero que sale a las corridas a decir ‘blanco’ o ‘negro’, se acabó el diálogo, se acabó la concertación, porque los que están de un lado van a estar contentos y los que están del otro lado van a decir ‘estos no me representan’”, adelantó Csukasi sobre las posibles consecuencia de los posicionamientos de Uruguay en este nuevo rol.
“No es una excusa, es un dato del contexto que a veces ayuda a entender por qué Uruguay se maneja con una prudencia y con una cautela que puede frustrar”, complementó la diplomática. Csukasi reconoció que esta forma de proceder, condicionada por las presidencias –que en su mayoría duran un año–, puede llevar a “ciertas molestias” porque “no acompaña lo que el votante dice”. Sin embargo, la vicecanciller volvió a reafirmar ante los militantes presentes en el comité de base que ese esfuerzo tiene que ver “con el objetivo a largo plazo” de mantener vivos los espacios multilaterales.
Durante su exposición, la integrante del Ejecutivo planteó que la “tradición histórica” del país, vinculada a “la defensa de los derechos humanos” y al “derecho internacional”, tiene que “mantenerse de alguna manera”, apostando a su defensa sin afectar “el rol que nos toca” en los mecanismos multilaterales. “En el equilibrio ese que se nos impone durante este año, les voy a decir que cuando vean un comunicado, cuando vean una acción, cuando vean una declaración, traten de imaginarse qué es lo que puede haber detrás”, planteó Csukasi, con vistas a futuros pronunciamientos de cancillería.
Lo opuesto a mantener esa posición de equilibrio tendría como resultado, según la vicecanciller, una “región destruida, sin diálogos, fraccionada, en donde nadie se puede sentar con nadie”.
Otras aspiraciones
“Nos planteamos volver a ciertos ámbitos”, comentó también, siempre hablando del multilateralismo. Específicamente, se refirió al Consejo de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas, así como al Consejo de Seguridad. “Estamos buscando la forma de pertenecer aún hoy a ese multilateralismo debilitado y de posicionarnos para que la construcción del multilateralismo futuro también tenga la voz uruguaya como un pilar en la defensa de ese multilateralismo inclusivo, equitativo y que apuesta a la persona”, concluyó al respecto.
Otro mensaje que Csukasi les dejó a los militantes tuvo que ver con la xenofobia. Recordó que Uruguay “está perdiendo población” y que “afortunadamente corrientes migratorias vienen al país”. “Hay un llamado que creo que tiene que ser colectivo y que tiene que ser una defensa permanente de todos aquellos que estamos en contacto con esta realidad”, puntualizó. “No pueden pasar a ser las culpables de lo que sale mal, de los problemas en la esquina, porque si empieza a pasar eso, sabemos –mirando en el mundo– dónde terminamos”, agregó.
La preocupación por Cuba
Por último, y ante la consulta de los militantes, Csukasi explicó cómo se viene trabajando de cara a brindar ayuda a Cuba. “Se está hablando con algunas empresas para ver si logramos mandar leche en polvo, que entendemos que es necesaria”, respondió la vicecanciller, y se detuvo en la importancia de este alimento para escuelas, hospitales y para cubrir “necesidades básicas de alimento” en general. En ese sentido, reconoció que también “ayuda” la acción solidaria que se viene haciendo desde las bases con la recolección de medicamentos.
Sin embargo, remarcó que hoy por hoy la “dificultad” es el “transporte” de la ayuda. “No todos los barcos entran por el bloqueo, que ya existía, pero también por la situación agravada hoy por las medidas de Estados Unidos”, indicó Csukasi. En ese sentido, explicó que en estas horas se trabaja en que esa ayuda tenga “las garantías” de llegar apelando a la “solidaridad” de Brasil y México, que son los que están “manteniendo canales abiertos de envío de alimento y de otros productos a la isla”.