Luiz Inácio Lula da Silva, por el Partido de los Trabajadores (PT), y Flávio Bolsonaro, por el Partido Liberal, se medirán este domingo en la primera vuelta de las elecciones de Brasil. Hay otros 11 candidatos, todos ellos lejos de los dos dígitos en la intención de voto. Las últimas encuestas marcan que el exdirigente del sindicato de los metalúrgicos de San Bernardo del Campo y el hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro –condenado por participar en un intento de golpe de Estado– serán los protagonistas de una segunda y decisiva vuelta el 25 de octubre, siempre y cuando este domingo no haya una sorpresa y uno de los dos obtenga la mitad más uno de los votos.
“Esta es mi última elección. Mi último gobierno será el más importante de todos”, prometió Lula el jueves, en el último mensaje de campaña en el espacio gratuito de televisión. Dos días después del balotaje, el histórico líder del PT, en búsqueda de la reelección en su séptima postulación a la presidencia, cumplirá 81 años.
Bolsonaro hijo, en tanto, apuntó contra el “viejo sistema” y dijo que “Brasil va a vencer”. A su vez, tildó de “cobarde” a Lula por negarse a asistir a un debate organizado por la cadena Globo, que fue suspendido a último momento.
La campaña electoral estuvo marcada por la preferencia del presidente estadounidense, Donald Trump, hacia los Bolsonaro. Algunos senadores demócratas incluso denunciaron en su propio país la “injerencia” del gobierno de Trump en el proceso electoral brasileño. El politólogo José Natanson ha señalado que, tanto por “su peso económico y demográfico” como por “la envergadura del liderazgo de Lula”, el desenlace electoral en Brasil “será clave para definir el tono ideológico de América Latina en los próximos años”.
Desde San Pablo, Sofía Kortysz Vaz consignó el análisis de Juarez Guimarães, profesor de Ciencia Política de la Universidad Federal de Minas Gerais y miembro de la fundación Perseu Abramo: “No podemos interpretar esta elección como una disputa electoral en el interior de la democracia, ya que la fuerza representada en la candidatura de Flávio Bolsonaro es la extrema derecha, por lo tanto, una fuerza antidemocrática”. Por su parte, en Montevideo, Agustín Zabala recabó las opiniones de los cientistas sociales Camilo López Burian, Diego Hernández Nilson y Micaela Gorriti.
“No venía a la Junta Departamental”
A nivel local, durante la semana continuaron las repercusiones políticas de la operación Trazador. El lunes, a su regreso de China, el edil nacionalista Gonzalo Gómez reconoció en una conferencia de prensa que Pablo Leiva, quien figuraba como asesor suyo y fue condenado por lavado de activos y tráfico interno de municiones, no tenía tareas asignadas. “No venía a la Junta Departamental”, admitió Gómez sobre Leiva, contratado por 52.000 pesos nominales.
Para el senador Sebastián da Silva, que no fue el único dirigente del Partido Nacional molesto por la situación, la conferencia de Gómez fue “lamentable”. Al día siguiente, el martes, Gómez decidió solicitar licencia en la Junta Departamental hasta que la Comisión de Ética de su partido evalúe su caso.
Consultado al respecto, el presidente, Yamandú Orsi, llamó a diferenciar el asunto de los “ñoquis”, que “por supuesto que preocupan”, de lo que es “más grave y embromado”: el narcotráfico. En una rueda de prensa en Aguas Corrientes, a donde se trasladó para colocar la piedra fundamental de la nueva planta potabilizadora de OSE, el mandatario se refirió tres veces a la pasta base como “veneno” y subrayó: “No perdamos el foco”.
Además, en el transcurso de la semana hubo una propuesta del Frente Amplio de revisar la ley sobre el financiamiento de los partidos políticos, que no generó mucho entusiasmo en la oposición. La Fiscalía, en tanto, rechazó el pedido de Jorge Gandini de acceder a la carpeta investigativa de la operación Trazador. El líder del sector Por la Patria –al que pertenece Gómez– había hecho la solicitud luego de que trascendiera que la Policía está investigando el eventual uso del local de pagos de su esposa en el esquema de lavado de activos de Leiva.
También pasó esta semana
El gobierno informó que designará al exintendente de Canelones Marcos Carámbula como embajador en Palestina.
El PIT-CNT cuestionó la eventual derogación del impuesto a los semovientes que paga el sector agropecuario.
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