Tras semanas de intercambios, el presidente Yamandú Orsi, la ministra de Transporte, Lucía Etcheverry, y los intendentes de Canelones, Francisco Legnani, y de Montevideo, Mario Bergara, acordaron los puntos principales de la reforma del transporte metropolitano.

Había consenso sobre la utilización de grandes ómnibus articulados y sobre la priorización de líneas hacia el este y el noreste de Montevideo, pero persistían diferencias en torno a la construcción de un túnel debajo de la avenida 18 de Julio. Finalmente, prevaleció la opción de no emprender esa obra en la capital, y Bergara explicó que la decisión reducirá costos y riesgos de no cumplir con los plazos prometidos por el presidente el 1º de marzo ante la Asamblea General, cuando anunció la finalización de la reforma antes del cambio de gobierno.

Sin embargo, algunas figuras del oficialismo cuestionaron la decisión de evitar la alteración en el Centro de Montevideo, dado que la propuesta alternativa no reducirá tanto el tiempo de viaje como se había pensado inicialmente.

Aunque se resolvieron los grandes trazos de la reforma, todavía quedan muchos detalles a despejar, pero otros fueron adelantados en esta nota de Lucía Chu, como, por ejemplo, qué se planea para el nuevo intercambiador de Tres Cruces –punto clave del sistema–, qué papel cumplirán los semáforos, dónde habrá pasos a desnivel y qué pasará con el ingreso a Ciudad Vieja, además de imágenes de lo que se proyecta para 18 de Julio.

Quizás relacionado con este sistema, pero en sus radiales al norte, el ferrocarril vuelve a ser centro de atención, en parte porque se recuperó la Estación Central.

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