Deporte
Si el de esta noche ya era un partido muy complejo desde el punto de vista esencialmente deportivo, ayer para Uruguay -en principio, en la teoría, el que tiene más desventajas emocionales, porque juega de visitante frente a un equipo que se ha mostrado muy potente- se corrió violentamente el velo del espectáculo y pudo ver cómo condicionan las emociones humanas. Entonces se deja de pensar en los tres en el fondo o en la línea de cuatro, volantes tapones o punteros abiertos. Ya no se habla de cuántos partidos jugó Jorge Fucile en los últimos meses, de la condición de cabeceador de Sebastián Coates y de cómo parar a Alexis Sánchez; sanamente, el interrogante se traslada al estado de ánimo de un compañero que sufrió a distancia el impacto de una tragedia familiar que involucra no sólo a la suya, sino fundamentalmente a la de la víctima.