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“Esto parecía una guerra, la gente corría de un lado para otro cargando bolsas, muebles y todo lo que podía”, graficó una mujer para explicar lo que comenzó a vivirse el 22 de diciembre en el barrio Rampla, uno de los más afectados en la ciudad de Artigas. Habitantes del centro de la ciudad también son conscientes de lo que pasó y no escatiman en usar términos como “catástrofe” o “tsunami” para calificarlo. Si bien el operativo retorno comenzó el 30 de diciembre, todavía hay 450 personas desplazadas de sus hogares, y las pérdidas materiales se hacen sentir. En medio del caos, la Intendencia de Artigas espera construir alrededor de 120 viviendas y convencer a las personas que hoy viven contra el río de que dejen de vivir en zonas inundables.